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ESP Aunque no lo llevo - en un tiempo sí - me quito el sombrero.
Del barraquismo en Barcelona ya había tenido noticias. Primero fue una charla presentación de fotografías sobre el somorrostro, donde se había invitado a personas que siendo niños habían vivido allí, en la playa de Barcelona, en construcciones que las llamo así por llamarlas algo. Me sorprendió el cómo aquellos niños y niñas, ahora adultos, vivieron aquella situación con cierta "normalidad". Normalidad quizás no, pero sí con capacidad de jugar, divertirse y hacer su día a día. También me fue de admiración que hoy en día vivieran en viviendas, ahora sí, "normales", en un barrio "normal" de la ciudad. Salieron de aquello, permitido pero marginado.
Luego, muy recientemente, fue "el 47", la película que narraba un poco más de lo mismo pero en Torrebaró, un barrio de la ciudad de Barcelona. Aquí se enfatizaba en el esfuerzo por algo, por construir, aquí construir sí, un futuro, una dignidad desde la más absoluta pobreza, mezclados con la "ciudad pudiente" como si fueran uno más de la misma. Los nietos, ya ciudadanos "normales". Otra vez la dichosa "normalidad".
Ahora, este libro nos relata también cómo vivía un niño, con sus amigos, en las barracas de Can Valero Petit, en una de las faldas de Montjuïc, muy cerca del Estadio hoy llamado Lluís Companys, con toda la "ciudad normal" a sus pies. Este relato lo he encontrado especial, pues Miquel Cartisano es un bloguero que sigo desde hace algunos años. Otro ejemplo de superación.
Aunque en su blog se habla alguna que otra vez de las barracas de can Valero Petit, no me di cuenta del grado de personificación que había en esas entradas. Creo, Miquel, que tienes que valorar con mucho aprecio todos los pasos que te han llevado a tu status actual, que aunque no conozco en detalle, entiendo que deja muy atrás la situación de can Valero Petit.
Me ha gustado mucho la lectura de este libro, en un redactado sencillo que no necesita muchos adornos. Lo simple se explica con pocas palabras.
PODI-.

