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sabato 12 novembre 2011

Muret, la batalla decisiva - Alberto Raúl Esteban Ribas


ESP
1211
(la batalla de Muret)

En este libro se nos habla de los cátaros, de los territorios por donde se expandieron, de las cruzadas contra ellos y las derivaciones y afanes de conquista que las mismas suscitaron. De como un rey inicialmente dado al diálogo y la paz acaba muriendo en batalla.

Inicialmente el conflicto es meramente religioso o más bien religioso-social. La Iglesia Católica no puede permitir que exista un movimiento herético, no sólo por el carácter pecaminoso del mismo sino también por la alteración social que ello comporta (vasallajes, jerarquías,...) Por ello decide emprender una cruzada para erradicarlo. El rey Pedro II (Pedro el Católico) de la Corona de Aragón no participa inicialmente en el conflicto, pues está más centrado en la expulsión de musulmanes al sur de su territorio. El Rey de Francia, Felipe Augusto, tampoco lo hace, pues en este caso tiene otros conflictos territoriales que atender, aunque para no contrariar al papa (Inocencio III) tampoco impide que vasallos suyos sí participen en la cruzada.

Los cruzados contra el movimiento cátaro acaban por adueñarse de las fortalezas conquistadas y las tierras que estaban bajo los dominios de las mismas. Es de destacar entre éstos a Simón de Monfort, que aún habiéndose erradicado la herejía intentaba ampliar sus conquistas bajo el auspicio de la cruzada papal. Aquí empieza a entrar en conflicto con Pedro II, ya que la cuestión afecta ahora a vasallos suyos.

camí dels bons homes - muret - libro


Pedro II intenta convencer a Inocencio III de que debe parar la cruzada, pues ésta ya no tiene sentido, pero Inocencio III es al tiempo presionado por los afines a Monfort para que actúe en sentido contrario.

Finalmente, Pedro II decide intervenir y es en Muret que se reune con Raimon VI, conde de Tolosa (uno de los objetivos de los cruzados), así como con diferentes vasallos de los mismos como el conde de Foix, para hacer frente a Monfort. Aquí, en Muret, surgen dos posibles vías de actuación: el Conde Raimon VI defiende una estrategia defensiva mientras que Pedro II prefiere una batalla en campo abierto, mucho más honrosa y caballeresca y, a su entender, con más posibilidades que sufriendo un asedio.

Las cifras de combatientes son muy discutidas pero se estima que por el bando de las fuerzas hispano-occitanas (Corona de Aragón, Condado de Tolosa,...) podría haber habido a lo sumo unos 12000 hombres. En el lado de los cruzados, entre 3200 y 3900 hombres.

En la mañana del 12 de septiembre de 1211, el rey Pedro envió la milicia tolosana para hostigar las murallas de Muret con proyectiles, dentro de las cuales se encontraban los cruzados. Éstos, sabedores de su inferioridad numérica, fingen una huida del recinto amurallado para irrumpir posteriormente de manera sorpresiva. Llegan a escenificar su huida marchando hasta una distancia de unos cuatro kilómetros.

El ejército occitano aprovecha para asaltar Muret con plena confianza de victoria sin llegar a imaginar lo que está a punto de acontecer. ...A unos cuatro kilómetros de estar huyendo, el ejército de Monfort da media vuelta y ataca al galope al ejército occitano, arremetiendo primero por parte de la caballería y posteriormente en un durísimo combate cuerpo a cuerpo llegando a penetrar incluso al lugar donde se encontraba el rey Pedro II, que también se implica en la lucha hasta caer muerto en pleno combate. La cifra de bajas fue de gran magnitud, si bien es difícil de valorar porque siendo tan grandes se acabó exagerándolas aún más. La batalla en sí fue, aunque intensa, muy breve, probablemente en menos de media hora se resolvió, con miles de víctimas, eso sí.

La muerte de Pedro II, el rey de la Corona catalano-aragonesa, marcó el futuro de ésta. El heredero, Jaime I, con cinco años de edad, quedó bajo la custodia de Simón de Monfort, que desde dos años antes lo tenía en cautividad fruto de unos "acuerdos" que Pedro II (padre de Jaime I) había intentado con Monfort para no tener que llegar a la guerra. Al cabo de dos años de la muerte del rey Pedro, Jaime I quedó bajo la protección del papa Inocencio III debido a que Pedro II fue coronado directamente en Roma.

Este libro podeis encontrarlo en el siguiente enlace:
Aquí encontrareis lo que otras veces digo,
que la historia no se puede explicar de manera lineal, 
que siempre hay múltiples factores a tener en cuenta
por mucho que molesten para confeccionar
una historia bonita y fácil de contar.

PODI-.



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