slideshow

lunedì 23 novembre 2009

Viaje "Barcelona-València" - RENFE (Seguridad ciudadana)

ESP

  ...Y entonces apareció alguien que decía tener el mismo asiento de quien ya estaba ocupando uno concreto. Cada cual acredita su derecho a ese espacio mediante sus documentos pertinentes -llámense billetes-.

  Alguien cercano, percatándose del hecho, comenta que su propio asiento ha sido comprado por cuatro pasajeros y que por eso van yendo y viniendo a la cafetería del Talgo en cuestión; para compartir asiento. La cafetería está llena de duplicados, dice.

  El caso es que, a partir de ese momento, ese asiento volvió a ser protagonista de la misma situación en la estación siguiente.

  Entre tanto, pasa alguien por el pasillo diciendole al revisor que qué solución se va a adoptar (otro afectado en otra zona del tren). "Hay varios pasajeros afectados debido a algún error. Lo están consultando..."

  Al rato, otro revisor sugiere a uno de los duplicados que pueden ponerse de acuerdo entre sí y que a quien no viaje sentado se le compensaría económicamente, vía reclamación.

  Todo el mundo mantuvo una actitud calmada y de educación. A medida que algunos pasajeros iban abandonando el tren, los duplicados iban ocupando sus asientos.

  Al regreso, esta situación nos afectó a algunos de mi grupo, yo incluido. No obstante, los responsables del tren nos dieron una rápida solución.

  Pero esto no fue lo peor del viaje. Los viajes no acaban cuando el tren llega a tu ciudad. A veces, pensamos que una vez estamos ya en el metro o en nuestras calles...



  ...es como si hubiéramos entrado en la rutina habitual y el viaje ya hubiese acabado. No obstante, éste no acaba hasta el mismo instante en que entras en casa. Lo que sucedió después de salir de la estación de tren de Barcelona es consecuencia del viaje, consecuencia de llevar el "atuendo" típico de un turista con su mochililla a la espalda:

SEGURIDAD CIUDADANA EN EL OMBLIGO DEL MUNDO
(BARCELONA)

  Vuelvo de Valencia. Barcelona, metro de Jaume I, línea IV, la amarilla. Subo las escaleras mecánicas llevando a mi espalda la mochila que me identifica falsamente como turista. Al final de la escalera mecánica, a quien va delante mío se le cae un mechero. La escalera queda medio colapsada -el afectado se agacha por el mechero y no podemos salir el resto-. Cuando salgo noto que no llevo mi cartera y me giro y le digo a quien iba delante mío "mi cartera. ´¿Dónde está?" "No sé..." Veo que en la plaza, a la salida del metro, están los típicos manguis de siempre del barrio. "Joder... No me hagais esto, que vivo aquí al lado, hombre...". Uno de ellos me devuelve la cartera (sin 30 euros, claro). Gracias, digo (es que devolviéndomela me han evitado papeleos y demás, aunque me han quitado 30 euros...).

  Me advirtieron de que tuviera cuidado en Valencia con estas situaciones. Bueno, pues ocurrió en Barcelona,... Otra parecida, aquí.

podi-.


4 commenti:

  1. a quién se le ocurre llevar la cartera a la vista en esta ciudad de mangis... pardillo!!!

    RispondiElimina
  2. Por otra parte veo que te has fijado en la belleza de la estación de Valencia, unos de los pocos edificios bellos de dicha ciudad.

    RispondiElimina
  3. Pues Valencia tiene muchos edificios mas bonitos que la estación y que toda Cataluña junta.

    Y perdona pero ciudad de mangis??? En las noticias siempre dicen que roban mas en Madrid y si, en tu querida Barcelona.

    No tengo nada en contra de Cataluña, eso si, no os metais con Valencia.

    RispondiElimina
  4. Por si "anónimo" no lo entendió, el robo se produjo en Barcelona. Ésa es la ciudad de manguis.

    Valencia me encantó, no solo la estación del Norte, también el Ayuntamiento, la Catedral, Correos, el Parque del antiguo curso del Turia, las torres de las antiguas murallas, el metro,... todo lo que vi, en definitiva.

    Y por supuesto, la Ciudad de las Ciencias y las Artes, Oceanógrafico y Museu de la Ciència incluidos.

    podi-.

    RispondiElimina