domenica 15 marzo 2009

El niño con el pijama de rayas - Univers lligat IX



Hacía tiempo, casi un año, que iba tras de este libro, mirando si estaba disponible en alguna biblioteca y viendo que no lo estaba.
Ir a una bibliotaeca a por un libro es algo que me resulta agradable: primero se trata de localizarlo y luego ir a por él. Por razones prácticas intento ir a la más próxima pero reconozco que cuando la más próxima está lejos el hecho de ir es como una aventurilla, una pequeña excursión para descubrir nuevos barrios y pasear con mi "bici" por zonas por donde quizás no se me ocurriría ir si no tuviera un motivo.




Esta vez no tuve que ir a Sabadell (yo descubrí y exploré Sabadell-centro en cierta ocasión gracias a una biblioteca). Esta vez la cosa quedó en el Bon Pastor barcelonés (muy mal para dejar la "bici").
El libro me ha durado siete días, es sencillo y me ha gustado, si bien al principio me parecía excesivamente sencillo. Luego me ha gustado más, al adaptarme al registro que me proponía el autor en vez de intentar ver el registro con el que yo creía que me encontraría. Se da una situación muy igual a otra que sucede en cometas en el cielo, libro que precisamente regalé hace tres de días a una persona. La amistad puede que haga que estas situaciones se den a veces.








Me gusta hacerme mi propio punto de lectura en mis libros. El dibujito surge en cuanto me viene una imagen al cabo de unas cuantas páginas leídas.

-Sí, supongo que sí. ¿Cuántos años tienes?
Shmuel pensó un momento, se miró los dedos y los agitó como si hiciera cálculos.
-Nueve -dijo-. Nací el quince de abril de mil novecientos treinta y cuatro.
Bruno lo miró con asombro.
-¿Qué has dicho? -preguntó.
-He dicho que nací el quince de abril de mil novecientos treinta y cuatro.
Bruno abrió mucho los ojos y sus labios formaron una O.
-No puede ser -dijo.
-¿Por qué?
-No -dijo Bruno sacudiendo la cabeza-. No quiero decir que no te crea. Pero es asombroso. Porque yo también nací el quince de abril de mil novecientos treinta y cuatro. Nacimos el mismo día.
Shmuel reflexionó un momento.
-Entonces también tienes nueve años -razonó.
-Sí. ¿Verdad que es raro? -dijo Bruno.
-Muy raro. Porque en este lado de la alambrada hay montones de Shmuels, pero creo que ninguno que haya nacido el mismo día que yo.
-Somos como hermanos gemelos -dijo Bruno.
-Sí, un poco.

En cierta ocasión me ocurrió algo así con un cliente peruano del trabajo. Pensé "mi hermano cósmico". Se lo hice saber, la coincidencia en la fecha, pero no pareció darle importancia alguna.

podi-.

2 commenti:

  1. A mi el libro me gustó mucho, ya que la guerra siempre se explica desde el punto de vista de los adultos. Está bien que en esta ocasión, sean los niños quien nos den su visión real de los acontecimientos. Estos siempre buscan compañeros de juegos y aquí no hay distinciones de raza, sexo, ni religión...

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  2. Tengo el libro pendiente de leer, pero vi la película. Es muy buena pero muy triste, como casi todas las que tienen algo que ver con los campos de concentración. Parece que el libro es más reflexivo. Ya te contaré cuando lo lea.
    Hace dos días dieron en la tele un reportaje sobre estos campos, y entrevistaban a un guardia alemán, que justificaba, aún pasados los años, los hechos como un acto más de la guerra. Aunque lo sabes no deja de asombrarte

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